
Mutur Beltz es más un movimiento que una marca; nació cuando un pastor de Karrantza y un artista de Marbella se unieron para dar una nueva vida a las ovejas Carranza, en peligro de extinción. En 2013, Laurita Siles, cuyo trabajo doctoral investigó la memoria y el territorio, conoció a Joseba Edesa. Su interés mutuo se convirtió en un proyecto a largo plazo que conecta la sostenibilidad, el arte y la vida pastoral de maneras que parecen increíblemente exitosas.
La lana Carranzana, considerada un subproducto inconveniente en un sistema que exaltaba los sintéticos, tenía poco valor hasta hace poco y se desechaba con frecuencia. Esta lana se hila, carda y se transforma en hilos, ropa y tapices que tienen un significado cultural y económico a través de Mutur Beltz. Los fundadores han transformado lo que antes se consideraba descuidado en algo deseable mediante el uso de un diseño creativo para reducir drásticamente los residuos. La metáfora es notablemente similar a cómo las costumbres perdidas pueden crear identidades completamente nuevas al ser rescatadas.
Mutur Beltz – Datos Clave
| Aspecto | Detalles |
|---|---|
| Fundadores | Laurita Siles (artista, Marbella 1981) y Joseba Edesa (pastor, Valle de Karrantza) |
| Fundación | 2013, como proyecto de vida compartido |
| Enfoque | Protección de la oveja carranzana de cara negra, regeneración de lana, agroecología, mediación cultural |
| Ubicación | Valle de Karrantza, Bizkaia, País Vasco |
| @mutur_beltz (más de 10.9K seguidores) | |
| Actividades | Hilado, cardado, fieltrado de lana, diseño artesanal, residencias artísticas, talleres, productos alimenticios |
| Colaboración | Trabaja cada año con 15 pastores de Karrantza |
| Reconocimiento | Destacado por la Fundación Juan March, Revista Bilbon, BilbaoArte, y muestras internacionales de artesanía |
| Enlace | www.muturbeltz.com |
“Lana como texto” es el lema del proyecto. Con una intención notablemente clara, “hilando comunidad, tejiendo resistencia” resume su esencia. Laurita vio cómo pequeñas cooperativas de mujeres utilizaban métodos centenarios para hilar y lavar la lana mientras vivía en Islandia y Canadá. Cuando ella y Joseba regresaron a Bizkaia, deseosos de retomar estas técnicas con las ovejas locales, estas experiencias resultaron especialmente útiles. Su primer ovillo de lana del rebaño del padre de Joseba fue más que un producto terminado; fue el inicio simbólico de un movimiento continuo.
Mutur Beltz se ha convertido en un recurso vital para los pastores del Valle de Karrantza durante los últimos diez años. Para garantizar un comercio justo y medios de vida sostenibles, compran lana a 15 familias locales desde 2017. Esta estrategia ha aumentado significativamente la resiliencia de las comunidades rurales que anteriormente corrían el riesgo de sufrir declive económico y pérdida de población. Mutur Beltz demuestra cómo el patrimonio puede ser increíblemente útil para abordar problemas contemporáneos mediante el establecimiento de una economía circular.
Mutur Beltz sirve como recordatorio, a nivel cultural, de que la identidad se teje a través de materiales y técnicas. La historia de los vascos siempre ha estado estrechamente ligada a sus valles, su ganado y su artesanía. Laurita y Joseba reconstruyen esos hilos con lana, demostrando cómo la tradición puede reinventarse sin pasar de moda. El proyecto es especialmente creativo al fusionar arte y agroecología, creando no solo textiles, sino también experiencias que atraen la atención de todo el mundo, como talleres, residencias e iniciativas de mediación cultural.
Las similitudes con los pioneros de la moda y el arte son sorprendentes. Mutur Beltz obliga a la industria textil a afrontar su despilfarro, al igual que Stella McCartney transformó la industria de la moda al abogar por la sostenibilidad. El proyecto también evoca el uso de la artesanía tradicional por parte de Ai Weiwei para generar debate social. Mutur Beltz es único por su profunda autenticidad rústica; es poderoso porque demuestra que el cambio puede surgir tanto de los campos y graneros como de las galerías y las casas de moda.
La presencia de Mutur Beltz en redes sociales se extiende mucho más allá de Karrantza. Con más de 10.000 seguidores, su cuenta de Instagram cuenta una historia muy clara de ovejas pastando, esquilando lana y artesanos trabajando. Al emplear la transparencia visual para fomentar la confianza, el efecto conecta eficazmente a las audiencias remotas con las prácticas locales. Esta autenticidad funciona de maravilla en un momento en que el lavado de imagen verde está descontrolado, consolidando a Mutur Beltz como una voz creíble en sostenibilidad.
El aspecto ecológico es igualmente significativo. Mutur Beltz fortalece las economías rurales y conserva la biodiversidad al proteger a la oveja Carranza, en peligro de extinción. En comparación con esperar intervenciones institucionales, este doble impacto se produce mucho más rápidamente, demostrando cómo las iniciativas de base pueden producir resultados donde las políticas se quedan atrás. Estas iniciativas a pequeña escala subrayan el hecho de que los campos y los rebaños locales son con frecuencia el punto de partida para la recuperación global en el contexto del cambio climático.
En comparación con fibras de lujo como la cachemira o la alpaca, la lana artesanal se ha vuelto sorprendentemente asequible. Sin embargo, Mutur Beltz logra darle prestigio al presentarla como moderna y sostenible. Los diseños del proyecto son cada vez más populares en ferias de artesanía y exposiciones de arte, donde la historia de resistencia resuena con la misma fuerza que la belleza táctil del material.
En definitiva, Mutur Beltz revela una filosofía de renacimiento. Laurita y Joseba muestran cómo incluso materiales infrautilizados pueden transformarse en algo increíblemente resiliente fusionando arte, ecología y comunidad. Su historia va más allá de la lana; se trata de resiliencia, de reinventar las economías rurales y de traer esperanza a paisajes antaño olvidados. Cada hilo —oveja, pastor, artista y comunidad— se entrelaza para formar un tejido de fuerza y significado duraderos, como un tapiz bellamente tejido.
